GLAUCOMA

El glaucoma es un grupo de enfermedades caracterizadas por una lesión del nervio óptico producida principalmente por el aumento de la presión intraocular. Sin tratamiento puede conducir a la ceguera con el tiempo. Aunque es más frecuente a partir de los 50 años de edad, puede aparecer a cualquier edad. Existe un factor hereditario, siendo más frecuente en familiares de pacientes que ya han desarrollado la enfermedad.

Existen dos tipos fundamentales  de glaucoma:
- de ángulo abierto (o crónico)
- de ángulo cerrado (o agudo)

El glaucoma de ángulo abierto es la forma más frecuente. Se desarrolla muy lentamente (a lo largo de muchos años) y provoca una pérdida de visión gradual e indolora. Se afectan primeramente las fibras nerviosas que recogen la visión periférica, por lo que las pérdidas iniciales de visón pasan desapercibidas, a no ser que se realicen exploraciones especiales (estudio del campo visual).La visión central en la última que se pierde. Esta pérdida de visión producida por el glaucoma es irreversible, por lo que el único tratamiento es preventivo, controlando la presión intraocular para detener la progresión mediante el tratamiento adecuado.

El glaucoma de ángulo abierto afecta aproximadamente al 2% de la población mayor de 40 años. Este porcentaje aumenta al 10% entre los mayores de 70 años.

El glaucoma de ángulo cerrado es mucho menos frecuente. Se produce por un estrechamiento del ángulo que forma el iris con la córnea, lo que dificulta la evacuación del humor acuoso, produciendo un aumento brusco de la presión intraocular.

SINTOMAS

El glaucoma de ángulo abierto no produce ninguna sintomatología hasta que no está muy avanzado, de ahí la importancia de los exámenes periódicos a partir de los 40 años de edad para descubrirlo en fases precoces y poder atajar su evolución hacia la ceguera.

El glaucoma de ángulo cerrado, en cambio, produce un dolor muy fuerte, con pérdida de visión, ojo rojo, nauseas… Normalmente es unilateral y obliga a una actuación de urgencia.

DIAGNÓSTICO

En la mayoría de los casos, el glaucoma crónico o de ángulo abierto se diagnostica durante una exploración de rutina. Los controles periódicos a partir de los 40 años de edad son por ello muy importantes, sobre todo si en la familia hay miembros que padecen glaucoma.

El diagnóstico se basa en tres exploraciones que deben ser realizadas por el oftalmólogo:

Oftalmoscopia: examen del fondo de ojo para observar el estado del nervio óptico, que es la parte del ojo que se afecta en el glaucoma.

Tonometría:o determinación de la presión intraocular.

Campimetria: exploración de la visión periférica, que es la que primero se afecta en el glaucoma, y cuya pérdida no es apreciada por el paciente si no se realiza esta exploración.

TRATAMIENTO

El tratamiento inicial consiste en hipotensores oculares tópicos (colirios), se suele comenzar con Betabloqueantes o con Prostaglandinas, pudiendo combinarlas entre si o con otros fármacos de segunda línea (Inhibidores de la anhidrasa carbónica y Alfa2-agonistas ) si la presión no disminuye lo suficiente..

Si la tensión ocular no es controlada con 3 o más colirios, se plantea la cirugía filtrante del glaucoma. La cirugía consiste principalmente en crear una salida al humor acuoso desde el interior del ojo hasta el espacio subconjuntival, disminuyendo por tanto la presión intraocular. La técnica más habitual es la Trabeculectomía.

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