La Diabetes mellitus es una enfermedad producida por una alteración del metabolismo, caracterizada por un aumento de la cantidad de glucosa en la sangre y por la aparición de complicaciones microvasculares y cardiovasculares que incrementan sustancialmente los daños en otros órganos y la mortalidad asociada con la enfermedad y reduce la calidad de vida de las personas afectadas.
La diabetes afecta a entre el 5 y el 10% de la población general, esta variación depende de los estudios consultados. Debe tenerse en cuenta que se estima que por cada paciente diabético conocido existe otro no diagnosticado. Su frecuencia aumenta significativamente con la edad y también con el exceso de peso y la vida sedentaria, por estos motivos se espera un importante aumento del número de diabéticos en los próximos decenios.
Las principales causas de pérdida visual son debidas a la aparición de:
Edema macular: cuando las lesiones vasculares tienen preferencia por la retina central. Los vasos alterados pierden fluidos y sangre que "encharcan" esta zona central de la retina. El paciente por disminución generalmente en ambos ojos. El tratamiento con láser focal y/o en ocasiones cirugía puede ayudar a estabilizar el proceso.
Neovascularización: La falta de oxígeno que sufre la retina del paciente diabético provoca la aparición de nuevos vasos sanguíneos (neovasos) que son más débiles y que por la propia tracción del vítreo tienden a sangrar.
Click aquí para ejemplo de Retinopatía Diabética . Cortesía Instituto Alcon.
Para el diagnóstico de las distintas fases de esta enfermedad es preciso realizar una exploración ocular exhaustiva. El estudio de la agudeza visual, el examen de fondo de ojo después de dilatar las pupilas mediante fármacos y la exploración del polo anterior mediante lámpara de hendidura son fundamentales. En algunos casos se precisa realizar estudios mediante contraste intravenoso (prueba diagnóstica denominada angiografía fluoresceínica) o mediante cortes tomográficos de la retina (tomografía de coherencia óptica, OCT).
La retinopatía proliferativa se trata con cirugía láser. Este procedimiento se llama fotocoagulación retiniana. Este tratamiento ayuda a reducir los vasos sanguíneos anormales. Su oculista le hará entre mil y dos mil quemaduras con láser en las áreas de la retina lejos de la mácula, haciendo que se achiquen los vasos sanguíneos anormales. Usualmente se necesitan dos sesiones o más para completar el tratamiento. Aunque usted puede notar que ha perdido algo de visión lateral y nocturna, la fotocoagulación retiniana puede preservarle el resto de su visión.
Si usted tiene mucha sangre en el centro de su ojo (gel vítreo), usted puede necesitar una vitrectomía para restaurar su vista. Una vitrectomía se realiza bajo anestesia local o general. Su oculista hace una incisión pequeña en el ojo. Después, se utiliza un instrumento pequeño para quitar el gel vítreo que está nublado con la sangre. Se reemplaza el gel vítreo con una solución salina. Ya que el gel vítreo está compuesto en su mayoría de agua, usted no notará ningún cambio entre la solución salina y el gel vítreo original. Usted probablemente podrá regresar a su casa después de la vitrectomía.
Si usted tiene diabetes, debe hacerse un examen completo de los ojos con dilatación de las pupilas por lo menos una vez al año.
La retinopatía proliferativa puede desarrollarse sin síntomas. En esta etapa avanzada, usted corre riesgo de tener alguna pérdida de visión.
El edema macular puede desarrollarse sin síntomas.
Usted puede desarrollar retinopatía proliferativa y edema macular y aún ver bien. Sin embargo, usted corre un alto riesgo de perder su visión.
Su oculista le puede decir si tiene edema macular o cualquier etapa de retinopatía diabética. Tenga o no síntomas, la detección temprana y un tratamiento oportuno pueden prevenir la pérdida de su visión.